Información cuñadista


Corrió como la pólvora por WhatsApp, causó asombro, sonrisas cómplices, carcajadas... La mayoría de los que reaccionaron y de los que lo que lo compartieron no se pararon a leer lo que decía aquella supuesta noticia. Y menos aún a cuestionar si era cierta la historia de que dos monaguillos gallegos habían echado «droja» en el botafumeiro.

No lo era. No lo es ninguna de las que provienen de esa web y que circulan alegremente por las redes, propulsadas por usuarios que, simplemente porque hacen gracia, acaban convirtiendo bulos en virales.

Dar un me gusta o compartir algo falso parece un gesto inocuo, pero no es así. Nuestra sociedad padece un síndrome, la infoxicación (sobrecarga informativa). Es imposible leer todas las noticias publicadas. Necesitamos filtros. Pero en su lugar usamos embudos como Facebook. A la red social no le gustan mucho las noticias. O al menos no le gusta enseñárselas directamente a los usuarios. Lo dice un informe del prestigioso Nieman Lab, que rastreó cuántos artículos de medios aparecían directamente en los timeline de usuarios. Y son muy pocos los que pasan el corte. Incluso en jornadas en las que habían ocurrido hechos noticiosos de gran alcance. Es curioso. Pero para informarse en Facebook, los cuñados y los amigos van primero. Y los medios, detrás.

Votación
9 votos
Comentarios

Información cuñadista