Este es el éxito de las exportaciones gallegas

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El desarrollo espectacular del comercio exterior en España ha sido uno de los elementos básicos en la superación de la crisis. En efecto, las exportaciones alcanzan un máximo a mediados del 2008, con 200.000 millones, se desploman hasta los 150.000 en el 2009 y, desde ahí, la recuperación es enorme. El 2017 acaba por encima de los 270.000 millones. Este éxito debemos enmarcarlo en un contexto exterior en el cual los principales mercados están también en una situación de precariedad adquisitiva, sometidos a unas políticas de ajuste en el gasto (público y privado) en el que predomina la austeridad. En estas condiciones tan adversas, España fue capaz de aumentar su cuota, del 1,75 % del comercio internacional antes de la crisis a casi un 2 %.

En este desarrollo tan acelerado el papel de Galicia ha sido muy relevante. A finales de los años noventa (antes de la entrada en el euro), Galicia no llegaba a aportar un 7 % de la exportación española. Dos décadas después, se sitúa ya entre el 8 y el 9 %. Hasta el 2007, el saldo comercial era deficitario. A partir de ese año, las exportaciones superan a las importaciones, arrojando saldos positivos cercanos a los 5.000 millones anuales. Tradicionalmente, las provincias de A Coruña y Pontevedra concentraban más del noventa por ciento de la exportación gallega, y esto sigue siendo así. El cambio está en que, hasta finales de los noventa, Pontevedra exportaba bastante más del doble de lo que aportaba A Coruña. Dos décadas, ha cambiado. Es más, el auge tan extraordinario de las exportaciones gallegas tiene su origen en el despegue de estas actividades en la provincia coruñesa.

Las actividades exportadoras de Galicia se encuentran concentradas en una serie muy limitada de productos. Y esto no es negativo, dado el tamaño reducido de la economía gallega. En efecto, entre las exportaciones de textil y confección desde A Coruña y las exportaciones de material de transporte desde Pontevedra, concentramos ya algo más de la mitad del total. Si añadimos las exportaciones de pesca desde Pontevedra, las de combustibles refinados desde A Coruña y los derivados de la siderurgia del aluminio (en las dos), tendríamos ya tres cuartos.

A las actividades exportadoras de Galicia se les puede poner fácilmente nombre y apellidos. Dicho esto, hay que tener en cuenta que la adecuada inserción de una economía en los mercados internacionales es una garantía de su viabilidad en el largo plazo.

Autor Julio Sequeiros Catedrático de Economía

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