IoT: deprisa, deprisa


El CES de Las Vegas ha marcado por dónde transitará el 2018 tecnológico. Si el año pasado todos los fabricantes pusieron el foco en la Realidad Aumentada, este va ser el año de la Internet de las Cosas (IoT). Un concepto que despegará definitivamente porque la industria tiene claro que Internet no es solo un conjunto de páginas web, sino la interconexión de todo con todo: personas, dispositivos, automóviles, drones... Para el 2020 se espera que haya 21.500 millones de aparatos conectados y esto plantea algunos desafíos.

Según explicó Hyunsuk Kim, director de Samsung Research, el IoT puede causar frustración a los usuarios por su complejidad y fragmentación debido a la incompatibilidad entre diferentes ecosistemas y dispositivos, que dificulta su configuración y que obliga a conocer nuevas interfaces y administrar y controlar el funcionamiento de múltiples aparatos. Por eso, la compañía coreana anunció el lanzamiento de SmartThings App, una herramienta que centraliza la vida conectada unificando las aplicaciones IoT ya existentes. En ella se integraría también Harman Ignite, la plataforma cloud destinada a los coches conectados.

Otro de los problemas que plantea la IoT es la capacidad de las redes wifi para asumir el gigantesco tráfico de datos que se generará. Huawei presentó ayer un sistema de conectividad inalámbrica híbrido para el hogar que combina una red mesh (red en malla) y un módulo de PLC G.hn gigabit único, «que puede atravesar paredes fácilmente y romper barreras físicas». Según las primeras pruebas, puede proporcionar una conexión híbrida de hasta 1.867 Mbps. No hay duda: la Internet de las Cosas avanza a velocidad de vértigo.

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