Firme en política, irreal en empleo


No fue el Rey de la tarjeta roja del 155 por mucho que Esquerra diga que sí. Felipe VI, en el mensaje de navidad, volvió a ejercer el papel de árbitro que le encomienda la Constitución, pero cambió la tarjeta roja del 155 por la amarilla (no por el lazo). De prohibido el paso, fuera de la ley, solo está la cárcel, a precaución: toca un gobierno en Cataluña que apueste por la concordia y que reconozca a los diferentes. Plurales, pero legales. También miró al futuro. La fórmula del Rey fue ley, concordia y renovación. No hay otra. En sus palabras ya estaban las críticas, algunos feroces, que se están escuchando. Y es que la democracia en la que estamos es la que permite que todos podamos expresar la opinión, dentro de las normas que nos hemos dado hace cuarenta años. Gracias a esa Constitución tan criticada por algunos, Pablo Iglesias en caída libre puede clamar por una República y Rufián dedicarse a las gracietas. Lo que no se puede hacer es declarar la independencia de una parte del territorio. Ese camino solo trae caos, confusión y daño económico. Cierto es que en España hay un muro invisible. Un muro peligroso, una grieta gigantesca entre jóvenes y mayores. Felipe VI aludió a la dificultad de los jóvenes. Pero se quedó corto. Habló de empleo estable y debió de decir, en primer lugar, empleo. Todavía muchas familias no salieron ni de lejos de la crisis en España. Y no hace falta solo trabajo estable. Lo más necesario es mejorar los salarios. Hoy en día los jóvenes que logran acceder a empleos lo hacen en unas condiciones que les impide soñar con una sombra de proyecto de vida. Así como el Rey estuvo firme en política, se mostró más alejado de la sociedad en economía. Queda mucho por hacer. Ese muro invisible en capacidad adquisitiva, en posibilidad de montar una vida, hace que la demografía se siga hundiendo en España. Sin relevo, el futuro no existe. ¿Cómo se puede tener familia si los jóvenes que trabajan comparten piso con otros jóvenes para que el sueldo les llegue a mediados de mes y necesitan de la ayuda económica de sus padres y hasta de las pensiones de sus abuelos? No da para más. Las generaciones mejor preparadas de la historia son las peor pagadas. España debe salir ya de la crisis política, pero para escapar de la económica hacen falta empleos con nóminas que no sean crueles.

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