Colau, cegada por los votos


El día estaba para salir a buscar setas, pero a Ada Colau su calculadora electoral le dijo que era más rentable buscar votos. Y se puso a ello. Por la mañana, reconoció como legítimo el Gobierno del fugado Puigdemont, algo que, por cierto, no ha hecho nadie en el mundo, ni siquiera, Pablo Iglesias, Venezuela. A mediodía, cuando iban camino de la cárcel Junqueras y otros siete exconsellers, Colau escribió en su cuenta de Twitter: «Día negro para Cataluña [...] frente común para la libertad de los presos políticos». Luego se fue al Ayuntamiento a machacar la idea. Colau no vio esa negritud el 6 de septiembre, cuando se produjo el golpe en el Parlament, ni el 1 de octubre, cuando sacaron a la calle urnas chinas y el procés engañó a toda Cataluña, también a su propio electorado. Claro que uno es libre de ver lo que quiera. No es delito, aunque desde luego tiene delito ver presos políticos donde no los hay. Lo que sí es delito es intentar liquidar la democracia y la ley. De ahí la cárcel, eso lo ve perfectamente, y por la cuenta que le trae, hasta el más humilde de los ladrones de gallinas. Colau, claro, sigue sin verlo. O, mejor dicho, está viendo venir votos para el 21D. Porque esta mujer republicana lo que quiere, se le ve en la no-mirada, es conservar la corona de Barcelona y, si de paso se puede, reinar en toda Cataluña. Maquiavelo tiene que estar a estas horas resucitando de envidia.

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