Aristóteles y el «procés»


Vivimos tiempos convulsos a cuenta del conflicto catalán. Víctimas: la economía, la convivencia, la razón y el sentido común se cuentan entre ellas. También un viejo axioma político, que ha ayudado durante mucho tiempo a resolver problemas, evitar guerras… La teoría del punto medio ha sido una de las grandes derrotadas del procés y su resaca. Aristóteles se llevaría las manos a la cabeza al ver como en las redes sociales triunfan las posiciones extremas: las que repiten como loros las pomposas negaciones de la realidad del huido Puigdemont, más preocupado de su trasero que de sus excompañeros, y las que piden enviar a galeras y sin juicio a los independentistas.

La cara be de este triunfo de los mensajes radicales es la ausencia de debate. Tenemos las mejores herramientas, pero no las aprovechamos. Es un vicio de la era digital. Buscamos la autoafirmación, huimos de la crítica, nos asfixiamos fuera de nuestra zona de confort ideológica. Y eso es un problema. Necesitamos hechos, aunque duelan. Hay que desconfiar del que quiere prescindir de los necesarios intermediarios y de las publicaciones disfrazadas de información que son propaganda de interesados poderes. ¿Ejemplos? Trump, el Brexit, la aventura independentista de Puigdemont. Mismos perros. Diferente collar. Ojo, muerden.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
18 votos
Comentarios

Aristóteles y el «procés»