Aterrizaje en la Luna


No, este señor no fue ayer a trabajar, y mucho menos por Cataluña y por los catalanes, aunque la pose y el escenario quieran convencernos de lo contrario. Porque la mano izquierda es la clásica mano sobre el teclado cuando no hay intención de teclear. La derecha no se ve, pero no le falta. Tampoco le falta rostro, de hecho tiene mucho rostro. Pero no parece el rostro de alguien poniéndose al día -querella de la fiscalía por rebelión, sedición y malversación contra él mismo y otros-. O sí: hay gente capaz de sonreír hasta en la horca. A lo mejor sucede que el exconseller Josep Rull dejó apagado el ordenador mientras le hacían el retrato, o es que desconoce cómo accionar el artefacto: hay políticos que han llegado alto sin necesidad de saber para qué sirve la tecla «on». La foto la colgó en Twitter el interesado con este texto: «En el despacho ejerciendo las responsabilidades que nos ha encomendado el pueblo de Cataluña». Puestos a mentir, hacerlo a lo grande: ejerciendo/responsabilidades/encomienda del pueblo... Después puso pies en polvorosa para no sumar otro delito, el de usurpación. En el despacho podemos ver el gusto de este aventurero en el peor sentido del término por las aventuras de Tintín: una lámina del capitán Haddock con el periodista belga (sí, belga) un cohete a escala y la portada del álbum que lleva por título Aterrizaje en la Luna. Y ahí siguen, él y los de su especie: literalmente en la Luna.

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