Llegó la hora de acabar con el golpe

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

PIERRE-PHILIPPE MARCOU | AFP

26 oct 2017 . Actualizado a las 07:36 h.

Entre el golpismo y la democracia, Puigdemont escogió ayer el golpismo. Entre defender en el Senado su plan independentista sometiéndolo a las reglas del Estado de derecho o imponer de manera unilateral y totalitaria su plan de separar a Cataluña de España por las bravas, escogió deshonrar su cargo de presidente de la Generalitat. Puigdemont ha despreciado todas las oportunidades que se le han dado para volver a la legalidad. Ha ignorado todas las advertencias del Gobierno sobre las consecuencias que tendría mantenerse en la rebelión. Y ayer, en un acto que constituye ya una traición a España y a Cataluña, llevó su delirio hasta el final y desoyó las voces que en su partido y en su propio Gobierno le reclamaban que no declarara la independencia porque eso provocaría ruina y desgracia para millones de catalanes.

Puigdemont, Oriol Junqueras, y todos los miembros de su Gobierno que secunden esa decisión son por tanto los únicos responsables de la pérdida temporal del autogobierno de Cataluña que va a suponer la aplicación del artículo 155 de la Constitución para restaurar la democracia y convocar unas elecciones autonómicas con plenas garantías democráticas. Todos ellos tendrán que responder no solo ante la Justicia, sino también ante la historia y ante Cataluña.

En una nueva demostración de indignidad política, hasta el último momento intentaron los sediciosos una maniobra tramposa para ganar tiempo, evitar la aplicación del 155 y mantenerse en el poder convocando elecciones sin renunciar a la independencia. Y en una muestra final de insuperable cinismo, presentaron un último recurso ante el mismo Tribunal Constitucional al que no reconocen y cuyas sentencias han ignorado siempre con absoluto desprecio.