Cuestión de bigotes


Dos presentadores han vinculado el futuro de su vello capilar a las consecuencias derivadas de sendos referendos. Buenafuente regresó de su baja por enfermedad con un bigote a lo Walter White. Juró que no había tenido «aznarosis» y prometió no afeitarse hasta ver a Rajoy y Puigdemont dialogar. El crecimiento del mostacho se augura largo.

A más corto plazo se decidirá democráticamente el destino de la barba de Carlos Herrera, que regresó a TVE con un programa en el que se ejercía el voto desde casa sobre cuestiones tan dispares como las emociones que despierta la bandera española o la conveniencia de orinar en la calle. El programa es en directo porque el público opina en tiempo real, pero los incendios en Galicia no alteraron el guion. La pregunta para la próxima semana es si el presentador debe rasurarse. El resultado , dice, será vinculante.

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