Lo peor del hombre. Lo mejor de Galicia


Habría que tener otro artículo 155 para aplicar a los indeseables que hacen que Galicia sea pasto de las llamas, para estos asesinos conscientes o inconscientes. También para los políticos mediocres que solo se acuerdan del monte cuando arde. ¿Podía haberse evitado? Quizás la conjunción perfecta de incendiarios + sequía + viento + ¿menos medios de los necesarios? -¿pero cuántos se han escatimado en California, 40 muertos, o en Portugal, 38?- ha hecho inevitable lo evitable. Y nadie puede decir que no estábamos avisados: nos llevan avisando generaciones enteras, y para los más jóvenes o los olvidadizos tenemos el ejemplo del 2006 o el de Pedrógão. ¿Por qué nos están quemando vivos? No hay desde luego, una respuesta sencilla, eso lo reconoce hasta el fiscal de medio ambiente. ¿El cambio climático?, ¿una llamada de auxilio de un monte dejado a monte? Sobre todas las cosas, la mano homicida del hombre. De las cenizas emerge otra lección del auténtico PIB de esta tierra: con lo peor del ser humano, el único animal que hace daño por el placer de hacerlo, sale lo mejor de Galicia. Lo hace en mitad del fuego, del hambre o del naufragio. Cuando en otros lugares se levantan banderas con las que se quiere incendiar todo un país, aquí la gente empapada en fuego y humo ha enarbolado la bandera de la solidaridad. Y, en la tragedia, es para estar orgullosos.

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