¿Europa o Eurabia?


El maestro nos explicaba que Europa es una península de Eurasia. Entonces no le hacíamos mucho caso, porque nuestro sueño era formar parte de Europa. Tampoco hacíamos caso a los que decían que África empezaba en los Pirineos. Ahora, otros dicen que Europa ya no es Europa, sino Eurabia, un territorio que va desde Suecia a Somalia, desde España a Turquía, desde Marruecos al Yemen. Un territorio que abarca el Magreb y las penínsulas Escandinava, Ibérica, Italiana, Anatólica y Arábiga. El maestro ya nos había explicado que una península es una porción de tierra rodeada de mar e intolerancia por todas partes, menos por una, que se llama istmo.

Haciendo ficción geopolítica, algunos hablan de Eurabia para advertir de la islamización de Europa. Hablan de una invasión, programada y progresiva, que va a acabar con la cultura europea. Según Oriana Fallaci: «Europa ya no es Europa, es Eurabia, una colonia islámica, donde la invasión musulmana no solo se lleva a cabo en un sentido físico, sino también mental y cultural». Publican libros y artículos con títulos apocalípticos, a modo de epitafios, que avisan de la decadencia occidental o la última oportunidad del viejo continente. Critican a los líderes que promueven alianzas de civilizaciones, cuando hay choques de civilizaciones; a los que, desde la crisis del petróleo de los setenta, no han hecho más que concesiones a imanes, jeques y sátrapas; a los que justifican la falsa democracia en los países árabes; a los que están a favor de la admisión de Turquía en la Unión Europea; a los que pretenden borrar las raíces cristianas de Europa. Hablan de un proceso de décadas. Sin embargo, los conductores suicidas de París, Londres, Estocolmo, Berlín, Niza o Barcelona no se sentían protagonistas de una invasión paulatina, sino de acciones heroicas, puntuales y brutales. Arramblar significa arrasar con todo, incluidas las Ramblas.

La presión demográfica sobre Europa es obvia. No hay más que ojear los índices de fecundidad, los promedios de hijos por mujer en edad de procrear. En Mali, Níger, Burkina Faso o Somalia, las mujeres tienen más de seis hijos; en Nigeria o Sudán del Sur, más de cinco; en Senegal, Mauritania o Chad, más de cuatro; en Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto o Turquía, más de dos. Las mujeres de la Unión Europea tienen hijo y medio. Europa hace ya tiempo que está por debajo del índice que garantiza el reemplazo generacional. La inmigración es la solución, no el problema. La inmigración es la solución cuando supone integración, pero ni todos están dispuestos a integrarse, ni todos están dispuestos a integrar.

¿Hay tantos musulmanes en Europa como para hablar de islamización? Una cosa es la realidad y otra la percepción. De los 750 millones de europeos, unos 50 millones son musulmanes. A mediados de siglo, serán unos 70 millones. Siguen entrando musulmanes y siguen teniendo las mujeres musulmanas altos índices de fecundidad en los países de destino, mientras las autóctonas los reducen. Los musulmanes son los que son, pero los ciudadanos europeos creen que son muchos más de los que son. Según una encuesta de Ipsos Mori, en Francia los musulmanes son el 7,5 % y los franceses creen que los musulmanes son el 31 %; en Bélgica son el 7 % y los belgas creen que son el 23 %; en Italia son el 5,5 % y los italianos creen que son el 23 %; en Alemania son el 5 % y los alemanes creen que son el 21 %; en el Reino Unido son el 4,8 % y los británicos creen que son el 15 %... En España los musulmanes son solo el 2,1 % y los españoles creen que son el 14 %. La realidad es la que es, pero se percibe como se percibe. ¿A quién le conviene que Europa sea Eurabia?

Pedro Armas es profesor de Humanidades de la Universidade da Coruña.

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