Etiquetas engañosas


Hay una serie de etiquetas de alimentos envasados que pueden resultar engañosas. Juegan con las palabras y con las imágenes, de tal modo que el consumidor cree estar comprando una cosa y en realidad se lleva algo diferente (www.ocu.org). Veamos algunos ejemplos. 

Así, cuando se emplea natural con el ánimo de hacer creer que el producto es mejor, pero no lo es. En realidad, natural solo se puede aplicar al agua mineral natural, al yogur natural, a las conservas al natural, a los aromas naturales. En los demás casos que el consumidor encuentra en las estanterías, no está indicado usar la palabra natural.

Casero, artesano son otras palabras que aparecen en las etiquetas. Si leemos la lista de ingredientes podemos comprobar que, en la mayor parte de los casos, son industriales. Es el caso de productos de repostería que llevan gelificantes, colorantes o acidulantes. Nadie usa esos aditivos para hacer un postre casero.

Si la etiqueta dice producto cárnico, lo que compra es carne con agua, especias y varios tipos de aditivos. Es mejor pedir la carne en la carnicería y, si es picada, que la piquen a la vista del comprador.

Los yogures de sabores no llevan nada de la fruta a la que dicen saber. En realidad se trata de yogures de colores (el color se lo da un colorante) con aromas que hacen sentir la sensación de que se está tomando un yogur de frutas, pero no es así.

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