Los gallos en Cataluña


Desde que supe que Pau Gasol era partidario del referendo catalán, estoy más tranquilo. La cosa no va a ninguna parte. Pau, que es el gallo de la selección española de basket, tiene la virtud de ser un gran pívot y un pésimo pronosticador. Fue él quien anunció todas las bondades de la última ampliación de capital del Banco Popular, de 2.500 millones de euros, y ya ven en qué acabó la cosa. Por lo tanto, si él proclama las virtudes de que una parte de España vote separarse del resto de España, todo rematará en fiasco. Pero el fiasco, como un mal entremés, tiene sus capítulos. Ayer escribió Puigdemont uno de los más repugnantes: purgar a los consejeros que se mostraban tibios ante la apuesta secesionista. Otra de las grandes purgas de la historia. La más famosa que yo recuerdo, la Gran Purga, aconteció en la Unión Soviética y sirvió para consolidar la era estalinista. Así actúan los mandatarios catalanes: sin ningún respeto a la ley, como Stalin. Y, como Stalin, cortando las cabezas de aquellos «compañeros» que no muestren total afinidad al régimen. Sin embargo, hay que reconocerles un mérito a los nacionalistas, catalanes y otros: han hecho creer al resto que son diferentes y mejores. En virtud de esas diferencias se ha montado este guirigay que la Moncloa no ha sabido cortar a tiempo. Empezó con la Moncloa zapateril y terminó con esta en que Sáenz de Santamaría quería negociar. ¿Negociar qué? No se puede negociar lo ilegal. Si hubieran dicho eso desde el principio, otro gallo cantaría. Y no Gasol.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
37 votos

Los gallos en Cataluña