Les queda Portugal


A ver si somos capaces de ver la realidad con claridad. ¿Qué lleva a un empresario a recoger los bártulos e irse al otro lado de la frontera? Rentabilidad, facilidades, negocio y proyecto de futuro. No hace falta ser un lince para entenderlo, incluso los que dividimos con dificultad lo comprendemos. La rentabilidad es el principio básico de toda gestión empresarial y cuando alguien decide irse a otro solar es que tiene muy analizados los beneficios que ello le va a reportar. 

En los últimos diez años, más de trescientos empresarios gallegos han echado números y se han dado cuenta de que al otro lado de la raia están mejor. Y con ellos, se nos fueron casi cuatro mil empleos. Sea por facilidades, comunicaciones, terrenos más accesibles o por lo que sea; pero lo grave es que mientras esto acontece, a este lado del Miño dedicamos el tiempo a discutir si las decisiones las toman porque existe competencia desleal o si es que van a seguir la dieta del bacalhau á brás. Llevamos años analizando y debatiendo pero sin tomar una sola medida efectiva. Y lo que es peor, no salimos del lamento, que es el síntoma más evidente de la impotencia.

Resulta tan absurdo echar la culpa a un comportamiento poco solidario de los exiliados como tratar de tapar la ineptitud tras la competencia desleal cuando el diagnóstico es claro. Suelo barato, ausencia de burocracia, bajos tributos locales y bonificaciones fiscales. Y otro elemento fundamental: una apuesta de futuro para el país que pasa por el empresariado dinámico y no por la fiesta del salpicón. Que es por lo que apostamos aquí. Y así nos va.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
16 votos

Les queda Portugal