Galicia no país de mar & villas


Debemos proyectar Galicia hacia fuera y aprovechar todas nuestras ventajas comparativas. Así se expresan todas las instituciones y ciudadanos cuando se les pregunta por el futuro. En su día, se llegaron a elaborar libros blancos sobre el tema y, en los mismos, se plasmaban ideas del cómo abordar dicha tarea. Sin embargo, nunca se apostó por ello. Hubo, tal vez, muchas reticencias; como si se construyeran muros de contención que no se pudiesen traspasar. Quizás, se alimentaban extrañas teorías que tenían como objetivo evitar el dar pasos adelante; y, en consecuencia, continuar apostando por la dependencia histórica y el atraso.

 En la sociedad actual no paran de publicarse estudios sobre el futuro. La mayor parte de los mismos se inclinan por los análisis de prospectiva; es decir, sobre horizontes temporales de largo plazo. Dichas investigaciones exigen dotarnos de una organización que maneje de manera eficaz una amplia variedad de informaciones (sobre ámbitos económicos, tecnológicos, comportamientos sociales, apuestas políticas, etcétera). También se debe disponer de una capacidad que permita a los actores y a los grupos de interés reaccionar -de manera simultánea-, a las decisiones estratégicas que se adopten. Finalmente, se requiere estructurar aquellos procesos y técnicas para estimular la creatividad y la imaginación desde una perspectiva lógica, eliminando los planteamientos nebulosos e inciertos.

Recientemente, algunos gobiernos nacionales y regionales han descrito en sus acciones de futuro tanto sus estrategias como los factores-llave (referidas a las personas y a las comunidades) y las fuerzas-clave (que reflejan las dimensiones sociales, tecnológicas, económicas, medioambientales...). Sobre ellas han definido los análisis de tendencias y los padrones de comportamiento, utilizando las nuevas técnicas del visioning. Por tanto, el riesgo para aquellos territorios que no deseen abordar la prospectiva, significa comportarse como un iceberg (ocultación de la masa global); esto es, no reduciendo las incertidumbres. Los escenarios de futuro exigen evaluar los impactos de los acontecimientos a venir; ayudar a los decisores a encuadrar las dinámicas; y reconocer las posibilidades de las nuevas opciones estratégicas.

Sin duda alguna, Galicia ha de contar con una estrategia; una percepción; y una imagen. Cualquier retraso en nuestra definición hacia fuera es un paso atrás en nuestra consolidación y posicionamiento como país. Instrumentalicemos, pues, una nueva diplomacia. Porque lo que está claro, es que los gallegos somos y vivimos en un país de mar & villas, como diría Lewis Carroll.

Por Fernando González Laxe Expresidente de la Xunta de Galicia

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