La guerra de las cuchillas


Un gigante estadounidense de la economía tradicional, Gillette, hasta ahora todopoderoso fabricante de cuchillas de afeitar, se tambalea. Le ha surgido en la Red un rival que amenaza su dominio.

La compañía emergente se llama Dollar Shave Club, opera a través de Internet y presume de dos cosas: de ahorrar mucho dinero a sus clientes y de tener unas maquinillas «jodidamente buenas». Su estructura es pequeña, carece de una red de tiendas físicas y distribuye sus productos en línea. Los usuarios son suscriptores de cuchillas. Y escogen cuántas quieren recibir al mes y cuánto quieren pagar. Tienen más de 3,2 millones de clientes. El 20 % son mujeres. El modelo de negocio funciona: la empresa, que empezó con un vídeo viral en Youtube, fue vendida por mil millones en el 2016. Y crece.

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