Fuego en Portugal: la mano criminal

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

PAULO CUNHA

19 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

No es fácil escribir sobre lo ocurrido este fin de semana en Portugal. He seguido las actualizaciones de la edición digital de La Voz, a lo largo del domingo, y producen terror tanto por las circunstancias de las muertes, o por la extraordinaria dimensión del incendio, como porque lo ocurrido nos plantea la incapacidad para hacer frente a episodios como este. No hay pirómanos que detener, los medios han actuado con la diligencia esperable y, sin embargo, las consecuencias han sido dramáticas.

Cualquiera que vea las imágenes del incendio observará que, al margen de la climatología, se ha producido en un área de plantaciones de eucalipto, sin aparente ordenación, con los pueblos y las carreteras envueltos en plantaciones; aquí sabemos bien lo que es eso. Estos episodios serán cada vez más frecuentes, tal vez no con un coste humano tan desolador, pero se repetirán y lo veremos este verano en Galicia si las temperaturas siguen así.

Cada vez son más comunes los episodios climáticos extremos, las olas de calor o los grandes temporales; Galicia ha sido un buen ejemplo este fin de semana, donde buena parte del interior de Lugo y Ourense se frieron con temperaturas de cuarenta grados. Hemos visto, no hace muchos años, ciclogénesis sucesivas e inundaciones con efectos graves y pérdida de vidas humanas, pero, más allá del impacto inicial, seguimos pensando que nada tiene que ver con nosotros.