¿Pero quién se ha creído Cristiano?


Cristiano amenaza con marcharse. La fiscalización a la que está siendo sometido por parte de Hacienda y de la propia Fiscalía es más de lo que puede soportar el astro portugués. Y esto, de ser así, es intolerable. Incluso para el Real Madrid, un club que presume de valores y que bajo ningún concepto puede siquiera criticar que el Estado estudie hasta el último papel del portugués para comprobar si ha cometido fraude a todos los españoles. ¿Dónde está el problema de que se le mire con lupa? ¿O es que solo hay que atornillar a los ciudadanos de a pie?

Ronaldo tiene derecho a que se le trate con respeto mientras no se dé por acreditado que es un defraudador. Pero mucho más derecho tiene la ciudadanía de este país a que se investigue con rigor y determinación cualquier modo de actuar que levante sospechas.

Es cierto que Ronaldo es un grandioso futbolista. También lo es que su presencia en España da más valor a la Liga y que su marcha se lo restará porque su dimensión internacional es planetaria. Pero como cualquier futbolista que venga a España debe no solo pagar todos sus impuestos, sino además asumir que se le fiscalice dentro de la ley española. En caso contrario, habrá que convenir que lo mejor es que se vaya. Eso sí, si ha defraudado, que pague lo que tenga que pagar y que vaya a la cárcel si tiene que ir. Solo faltaba.

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