Resultados, resultados


Ya saben el lema con el que Clinton le ganó a Bush padre: It’s the economy, stupid! Pues eso. Todos los años los gobiernos estatales deben enviar unos propósitos de enmienda a Bruselas en forma de Programa Nacional de Reformas. Para entendernos, es como confesarse, cumplir la penitencia y volver al confesionario donde el pater te examina sobre si has vuelto a pecar. Comprendo que haya gente favorable a la anomia y al amor libre de consecuencias venéreas -quién no-, pero es lo que hay. Y menos mal, porque estas formalidades son las que apuntalan desde fuera a España, su Hacienda y su Seguridad Social. Sin ellas, ailolailo.

Los gobiernos siempre hacen muchas cosas, y todos quieren que se les valore por lo que hacen, pero casi ninguno por los resultados obtenidos. En materia de empleo, por ejemplo, siempre hablan de los miles de millones de euros invertidos en cursos de formación, en políticas activas, en programas… Pero nadie explica cómo con tanto invertido el paro es crónico desde la década de los ochenta. El caso español es para nota: tras cada crisis el techo de paro es mayor que el precedente.

Pero, como dicen los anglos, el demonio está en los detalles. En la última penitencia a España, propuesta por la Comisión Europea e impuesta por el Consejo en el que se reúnen los ministros de todos los Estados de la UE, publicada en el Diario Oficial del 18 de agosto pasado, se nos imponen ciertos deberes. Entre ellos hay uno estructural que resulta básico y que pasó desapercibido. Concretamente «aumentar la financiación por resultados de los organismos públicos de investigación y las universidades».

En España hay 50 universidades públicas. 50. Solo en Andalucía hay 10. En Cataluña, 7. En Madrid, 6. En Valencia, 5. En Castilla y León, 4. En La Rioja, la riojana. Todo lo que se invierta en I+D será poco, porque la ignorancia es infinita. Que España invierte poco en investigar es innegable, pero algo viene invirtiendo desde la reforma universitaria de 1983. Lo que no sabemos son los resultados, ni su rentabilidad por millardo de euros para compararla con la de otros Estados. En el informe de la Comisión Europea que fundamenta su recomendación se subraya que en España los incentivos al rendimiento de la investigación son escasos. «En términos generales, la financiación de la ciencia en España no depende de una revisión inter pares internacional y la financiación de las universidades y los organismos públicos de investigación no se basa en el rendimiento. Ello reduce la calidad y el impacto de la producción científica».

¿No estaremos investigando sobre la prevalencia de lo corintio en los templos mozárabes o de lo jónico en los cantares de gesta? Interesante sí que sería, aunque visto que somos permanentes líderes del desempleo durante tres décadas, tal vez habría que plantearse otras cosas, comenzando por no confundir erudición con investigación productiva. Incluso lo poco debe rendir algo, creen los inter pares alóctonos.

Por Manuel Blanco Desar Economista y experto en demografía

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