El día de la vergüenza

Carlos Príncipe LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

21 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Va a hacer pronto siete años. Fue el día de la vergüenza para la ciudad de Vigo. Era el 9 de febrero del 2010, y ya sabíamos que había decenas de miles de vigueses y de gallegos engañados y estafados por Caixanova en el timo de las preferentes. Sabíamos que desde el año 2000 se había metido la caja en más de 150 empresas inmobiliarias, con socios sospechosos y en sitios peligrosos fuera de Galicia… Pero además también se había deslizado por las inversiones especulativas en energías fuertemente primadas por el Gobierno Zapatero, y para rematarla estaba en bolsa en compañías conocidas como chicharros que había fundado un secretario de Estado. Y aún así, las fuerzas vivas se manifestaron contra la fusión de las cajas.

Dicen las sentencias de la Audiencia Nacional y la del Supremo que desde el 2004 se había creado en Caixanova un agujero superior a 3.500 millones de euros gracias a la gestión del grupo capitaneado por don Julio (no se rían, le gustaba que sus subordinados le llamaran así…).

¿Y nuestros próceres? Se lo dije a Touriño, a Pepe Blanco, a Caballero… Miraban para otro lado. Julio era su amigo. ¿Y el banco de España? Presionado por Pepe Blanco. «Julio es mi amigo», me decía. En el caso de Caballero, mucho más. Cuando salió del ministerio, don Julio lo empleó como profesor a tiempo parcial en su escuela de negocios, porque don Julio era el dueño de la caja desde los años sesenta. Solo un torpe chico del Calvario intentó hacer el cambio en 1993, pero fracasé. Ya en 1993 hubo que hacer virguerías, porque la burbuja de los barcos pesqueros -más de 100 parados en los muelles, sin caladeros donde pescar- provocó un agujero de 2.000 millones de pesetas de aquella en Caixavigo. Nos salvaron Manuel Marín y Europa. Pues a los vigueses, Caballero, las agencias de publicidad habituales, las terminales mediáticas lubricadas y los comités ad hoc de compañeiros de viaxe reclutados mediante favores les decían que nuestra caja estaba fetén, que la enferma solo era la del norte, que tenía 5.000 millones de agujero por una gestión aún peor que la nuestra.