¿Estados Unidos contra Chimérica?

Albino Prada
Albino Prada CELTAS CORTOS

OPINIÓN

21 dic 2016 . Actualizado a las 08:52 h.

El respaldo electoral al nuevo presidente de los Estados Unidos supone, de entrada, un desahogo social -los votos de la ira- para los damnificados por la actual globalización en aquel importante país.

Ya hace veinte años el analista y ensayista J. Rifkin relató cómo se dibujaban dos Américas. Ciudades con alta tecnología que prosperan en el nuevo entramado económico global, mientras otras áreas del mismo estado perdían sus fundiciones y plantas textiles. Estos serían los que defienden un reforzado nacionalismo norteamericano, frente a lo que perciben como rampante dumping fiscal, ambiental y laboral de lo que se ha dado en llamar Chimérica.

Es decir, la particular economía global que a un lado y otro del Pacífico convierte a China, Estados Unidos o México en un área que disuelve las fronteras (sobre todo para capitales y mercancías). Un nuevo orden mundial bajo el dominio de la economía informática (infocapitalismo) de inversores financieros, con regulaciones nacionales que inexorablemente se van igualando a la baja (sobre todo las salariales).