La oportunidad del carbón vegetal de Ferroglobe


Ferroglobe, la compañía instalada en Sabón, Cee y Dumbría que promueve una fábrica de carbón vegetal en Galicia, lanza mucho más que un proyecto industrial cuando anuncia esta nueva factoría. Porque, más allá de los 92 empleos vinculados a la iniciativa, se está abriendo la puerta a la gestión racional y moderna de espacios forestales mal explotados. No se trata, por lo tanto, del beneficio de una compañía o de pequeños propietarios de bosques, sino de una medida que favorece nuevos usos y una oportunidad para dar valor añadido al monte.

Todo proyecto que pueda suponer un nuevo nicho del mercado de la madera -y esta fábrica consumirá inicialmente el 8 % de la que se tala cada año- es bueno para todos. Pero si además puede aprovechar la producción de miles de pequeñas fincas repartidas por toda Galicia, carentes de planes de ordenación de sus recursos forestales y, por tanto, de escaso valor para la industria maderera actual, por fuerza tiene que ser apoyado por la Xunta. Una planta de carbón vegetal como la de Ferroglobe permitirá la explotación de una madera hoy residual y la menos aprovechable industrialmente. Este nuevo uso dará valor a un tipo de madera que ahora se considera leña sin apenas rentabilidad, lo que impulsará el acondicionamiento de nuevos terrenos forestales productivos actualmente abandonados.

De este modo, la fabricación de carbón vegetal beneficiará al propietario que hoy solo ve su monte como una carga de escaso rendimiento económico, porque se le abrirán nuevas oportunidades para obtener recursos de su monte, sanear el entorno y minimizar el riesgo de incendios, un peligro muy elevado en muchas zonas sin explotaciones altamente productivas. De ahí que la planta de Ferroglobe sea en realidad una oportunidad para abrir puertas hacia un nuevo modelo de monte en Galicia, que se explote respetando todas las funciones, ambientales, económicas y sociales de una gestión forestal sostenible.

Las propias directrices para la revisión del Plan Forestal de Galicia aprobadas recientemente inciden en la necesidad de buscar nuevas salidas para la madera, y defienden romper con la inercia actual, abrirse a otros usos y dar mayor recorrido al producto, aprovechando las tendencias emergentes.

Galicia tiene mucha madera, pero tiene también muchos terrenos sin explotar, con inmensas posibilidades para diversos tipos de especies arbóreas. Por lo tanto, el proyecto de Ferroglobe ha de ser valorado como una gran oportunidad para el medio rural. La Consellería de Economía, a través de la Axencia da Industria Forestal, debe apoyar la implantación de nuevas salidas industriales para nuestra producción forestal. Por ello, ha de actuar con diligencia para que iniciativas como esta no acaben arrumbadas como otra ocasión desaprovechada. La Xunta debe potenciar esta y otras iniciativas e informar al sector forestal. No podemos no perder otro tren.

Por Antonio de María Angulo Profesor de Aprovechamientos Forestales en la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidade de Vigo, presidente de PEFC Galicia y miembro del Consello Forestal

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