La gestora se llama Susana

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

21 nov 2016 . Actualizado a las 09:03 h.

Al frente del PSOE hay una gestora. Se llama Susana Díaz. Su pretendido afán es coser lo que descosió Pedro Sánchez. Las palabras a veces son traidoras, porque coser también es producir a alguien varias heridas en el cuerpo con arma punzante o de otro tipo. Metafóricamente es lo que han debido de sentir los díscolos purgados. Los que antepusieron la palabra dada a los votantes a la disciplina de partido, jugándosela al desobedecer al comité federal. La gestora, como si de un tribunal de honor se tratara, ha distinguido entre unos y otros, salvando de la quema a Margarita Robles, la rebelde más mediática, la que más daño podía hacerle, que una vez asegurado su plus salarial llama a pasar página. La operación Susana sigue en marcha. El primer paso era cargarse a Sánchez; el segundo, crear una gestora que le hiciera el trabajo; el tercero, reaparecer un mes y medio después del pedricidio en plan secretaria general de facto; el cuarto, eliminar todo vestigio de sanchismo; el quinto, posponer las primarias hasta que vea que puede ganar; el sexto, asaltar la secretaría general. El único problema del plan Susana son los militantes. Necesita que la voten. Así está establecido en los estatutos. Por ahora. Un sistema que el sumo valedor de la presidenta andaluza, Felipe González, y otros pesos pesados odian a muerte, porque los socialistas de a pie nunca eligen a quienes ellos quieren. Puntada a puntada, la costurera mayor del reino va tejiendo un partido en el que solo caben los adeptos y los hernandos conversos a la fe susanista. Del 23 % que el CIS otorgaba al PSOE en julio ha pasado, tras los primeros zurcidos de la gestora, al 17 %. Pablo Iglesias se frota las manos, mientras los antisocialistas de siempre reclaman con todo su cinismo un PSOE fuerte.