Continuismo económico


Presidente de la Escuela de Finanzas

Los que han compuesto la música que suena en la vida económica son los llamados a versionarla. Sí, versionarla. No esperemos una nueva letra. Acaso cambios en las cadencias. Introducción de algunos ritmos nuevos. Poco más. No tendría sentido que se levantara el telón económico de la nueva legislatura y la orquesta fuera otra. Han sido estos músicos, y no otros, los que le permitieron a Mariano Rajoy sobrevivir a la tormenta de los mil casos de corrupción.

A quien no sé si felicitar es a Cospedal. Los últimos políticos enviados a Defensa encuentran en ese ministerio el fin de su carrera política. No creo que ella vaya a ser una excepción. Retiro dorado para quien recibió la mayoría de los tomates lanzados en el teatrillo.

Es previsible que el nuevo Gobierno presente, al menos, dos agendas especialmente relevantes, una económica y otra educativa. La segunda la coordinará Méndez de Vigo y la primera girará sobre Báñez, Montoro y De Guindos. Alguien dirá que Báñez es necesaria para mantener los actuales niveles de creación de empleo. Falso. Crece el número de cotizantes porque crece el país, mantengamos las constantes vitales de España y superaremos de modo natural los veinte millones de ocupados. De eso y de nuestras relaciones con aquellos que nos ayudaron cuando estábamos al borde de la quiebra se ha encargado, y de modo satisfactorio, De Guindos. Lo lógico es que continuase, o al menos que se le ofreciese continuar. La ministra de Trabajo ha de liderar uno de los debates más profundos y dramáticos de nuestra historia económica reciente, la rebaja de las pensiones. Y que esto se produzca en mayor o menor grado dependerá de la capacidad de Montoro para encontrar la financiación necesaria para cubrir el agujero del sistema. El ministro de Hacienda no es la alegría de las fiestas ni el contertulio buscado, pero domina las arcas públicas y eso hoy vale más que cualquier sonrisa.

La sociedad espera que los sacrificios se repartan y que si los empresarios deben pensar permanentemente cómo mejorar sus costes de producción y los hogares cómo ajustar el presupuesto familiar, el Estado no ceje en su empeño por reducir la burocracia y los gastos innecesarios. Esa responsabilidad recae en la vicepresidenta, pero Soraya, al menos en este campo, ha estado de sabático, así que no auguro en ella una energía renovada, salvo que algún partido de la oposición la ponga a trabajar.

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