Y Galicia votó, una vez más, a su manera


Nadie puede predecir un terremoto. Pero el seísmo político del domingo no sorprendió a nadie. Se esperaba una victoria contundente del PP y de Feijoo. Y pasó lo que pasó, que Galicia, poseedora de un sistema político propio y singular, con ritmos, rasgos y actores diferentes al del estatal, volvió a votar a su manera.

En las redes sociales hubo quien se rasgó las vestiduras y despreció a los gallegos cuando se difundieron los resultados por concello y se pudo ver, con deslumbrante claridad, un mapa político teñido del azul del partido de la gaviota. Desconocían la historia electoral del país. O parecían desconocerla. Desde 1989 el PP ha ganado con mayoría absoluta 7 de las 8 elecciones autonómicas celebradas. El extraordinario triunfo de Feijoo confirma la regla, pone de relieve su categoría como candidato y subraya aciertos estratégicos como adelantar la cita con las urnas. Pero también sugiere poner la lupa sobre la debilidad de la oposición.

El PSdeG logró un pésimo resultado, por debajo de su suelo de votos. A nadie le puede extrañar. Llegó muy dividido a la cita con las urnas, con un candidato capaz, pero con poco gancho, y con Abel Caballero remando en contra. Los socialistas gallegos atraviesan una peligrosa travesía del desierto desde que le cortaron la cabeza a Touriño tras lograr 25 escaños en el 2009. Y su situación más allá de Pedrafita no ayuda, más bien todo lo contrario: resta. No fueron rivales para Feijoo. ¿Y para En Marea?

El resultado del partido instrumental no da para tirar cohetes. Logra el sorpasso en votos, pero no en escaños. Llegó a la carrera hacia las urnas con un candidato sin rodaje y poco conocido. Y con polémica por la forma en que se consumó la integración de Podemos.

Tras el 25S, la formación morada, que nunca ha acreditado por ahora su solvencia en solitario en Galicia, se lleva un gran botín: 7 diputados de 14. Extraordinario si se analiza lo que aportaron las intervenciones de dirigentes como Pablo Iglesias.

¿Durará unido un grupo parlamentario tan fragmentado? ¿Quién liderará la oposición? ¿Villares? El buen resultado del BNG y la consolidación de Ana Pontón como su referente público pone en cuestión el objetivo de los alcaldes del cambio de que el sorpasso fuera definitivo y de nuclear, durante mucho tiempo, la alternativa al PP alrededor de En Marea.

Otra vez habrá tres grupos en la oposición que pelean por el mismo espacio político. Eso abre muchas dudas sobre el futuro. Estas elecciones gallegas y las del 2012 no fueron competitivas. ¿Lo serán en el 2020? ¿Dejará de ser Feijoo el candidato? ¿No le motivará el desafío de emular las cuatro victorias seguidas de Fraga?

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Y Galicia votó, una vez más, a su manera