Principio de incertidumbre político


El principio de incertidumbre de Heisenberg tiene aplicación en el mundo de las partículas atómicas y subatómicas. Cuando intentamos ver una de esas partículas, la energía de la luz las altera, de tal manera que, si queremos determinar su posición, se pierde precisión en el valor de la velocidad, y viceversa. Ambas imprecisiones están relacionadas. En definitiva, hay una cierta incertidumbre en la determinación de la posición de las partículas, que tanto pueden estar aquí como allí.

En el submundo de la política española actual se cumple claramente el principio de incertidumbre. Hay partidos de los que no se sabe si suben o bajan, si van a votar sí o no o a abstenerse ¿Puede haber mayor incertidumbre que el famoso «a día de hoy», que deja totalmente impreciso lo que ocurrirá el día de mañana. O el de no en primera y abstención en segunda, con la incertidumbre de que sea un sí en primera.

En todo este panorama sobrevuela la incertidumbre de que puedan celebrarse unas nuevas elecciones, cobijadas bajo el lema de que a la tercera va la vencida, aunque eso suponga una incertidumbre añadida, ligada a los resultados de esos terceros comicios.

En lo que sí no hay incertidumbre es en el hastío de la mayoría de los ciudadanos, que estamos hasta la coronilla de esta impresentable incertidumbre política. Concreten, hagan funcionar el país y dejen la incertidumbre para el mundo cuántico.

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