Méndez Romeu, un servidor público


Casi al inicio de mi primer mandato como alcalde de La Coruña, se produjo en las filas de los socialistas coruñeses una cuasi-rebelión motivada por mi decisión de dar licencia a El Corte Inglés y abordar la construcción de cinco aparcamientos.

Tuve que afrontar una asamblea extraordinaria de la Agrupación Socialista Coruñesa a fin de recabar una mayoría de votos que refrendaran mi proyecto, impidiendo así cualquier disidencia en el grupo municipal.

Mis tesis se impusieron por una clara mayoría (eran otros tiempos), pero en el turno de intervenciones de los militantes, sobre todas ellas destacó la sosegada y razonada exposición de un joven al que no conocía. Me dio cera a base de bien, y con una ironía erudita, sin oponerse a mi proyecto, desmontó muchos de mis argumentos.

El orador era José Luis Méndez Romeu y tan positiva fue la impresión que me causó su alocución, que al terminar la sesión lo mandé llamar y le pedí que se incorporara al equipo municipal, primero como técnico para después en las siguientes elecciones formar parte de la candidatura socialista, ya como concejal.

Lo pensó, aceptó, pidió la excedencia en su profesión y se trajo a la política su impresionante bagaje cultural y laboral, que puso al servicio de sus ideas y de la sociedad convirtiéndose en las siguientes décadas en un servidor público útil y provechoso para el bien común, a la vez que ejemplar desde su conducta honrada y profesoral.

La ciudad de La Coruña se benefició de sus dotes, sus conocimientos y sus esfuerzos. Como responsable del área de Educación y Cultura nuestra ciudad tomó un liderazgo nacional e internacional en estas materias que la convirtieron en modelo y referente para muchos ayuntamientos, que hasta aquí venían para sencillamente copiar y aplicar en sus ciudades las políticas socialdemócratas que desarrollábamos en educación y las iniciativas culturales innovadoras y cosmopolitas, pioneras siempre en el escenario español. Su biografía institucional no necesita más comentarios que los nacidos de sus elocuentes resultados. Baste añadir que dos fueron las veces en las que se recabó mi opinión para formar el Gobierno de España, y en las dos mi respuesta fue idéntica: «El mejor para los intereses de España, José Luis Méndez Romeu».

La tragedia de los tiempos actuales que sufrimos no es el anuncio de su retirada de la actividad pública, sino las razones ideológicas, que no personales, que lo llevan a tomar esa decisión.

Adiós al caballero leal y sin tacha.

Francisco Vázquez es exalcalde de A Coruña y fue embajador cerca de la Santa Sede

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