El arte de perder votos


En Galicia se regalan votos. Lo hace el PSOE, empeñado en despeñarse. Lo hace el BNG, víctima de sus sucesivos Amios. Sigue sin encontrar eco a su (legítima) reivindicación del adn gallego. Lo hace Ciudadanos, volcado en convertirse en la versión naranja de UPyD: tan lejos de los intereses de Galicia como el partido Tory. Este déjà vu solo ha sentado bien, recoge Sondaxe, al PP y a En Marea. A los primeros, más por Feijoo que por Rajoy, dice la valoración de líderes. Les ha funcionado el discurso de que la alternativa no es el PSOE, es Iglesias: o ellos o el chavista hombre del saco. A visualizar que el 26J será PP o será Podemos ayuda que los socialistas tengan tan confundida a su clientela. Ya no se sabe ni qué España pretenden. Del naufragio del PSOE y de la jibarización del BNG se alimenta la coalición tripartita. Sigue subiendo pese a sus deméritos. A saber: miente a los electores con la cantinela del grupo propio; vive en permanente pelea interna por el ego; Galicia no es para ellos un fin, es solo un medio; le ha cogido sumo gusto a ser casta con mayúsculas y finiquito. Así las cosas, se siente inexpugnable, aunque empieza a perder apoyos allá donde gobierna. Dirán que es porque hay «gente» que ha dejado de ser «gente». La culpa siempre es de los otros. Lo cierto es que en pasar de las palabras a los hechos está su punto más débil.

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