El gran atentado terrorista en la capital europea tiene varios significados que responden a las preguntas de quién y por qué. Es evidente que hay una organización islamista empeñada en utilizar el terror indiscriminado. Para ello, han conseguido entrenar a cientos de jóvenes creyentes del islam que están dispuestos al sacrificio de sus vidas para cumplir órdenes consistentes en causar el mayor daño a la sociedad occidental (europea, en este caso). Justo después de haber capturado al terrorista responsable de los atentados de París, Abdeslam, refugiado en la comunidad musulmana de Bruselas, donde permanecía oculto. Aprovechan también el tiempo santo de los cristianos, en la Semana Santa. Pero no podemos olvidar la guerra de Siria, donde el Estado Islámico está siendo bombardeado, produciendo enormes pérdidas en efectivos y las infraestructuras. Así, el EI, en plena retirada, comienza a sentir la contraofensiva occidental.
Atacan a Bruselas porque es la capital de una Europa casi indefensa, donde la economía ha sufrido un enorme golpe que ha hecho bajar las bolsas. Los terroristas consiguen el objetivo de atemorizar a una población europea de quinientos millones de personas.
Por eso, no creo que dejen pasar los políticos esta ocasión para abrir la guerra al terrorismo global, porque se necesita cubrir el déficit de la Unión Europea para organizar una estrategia de seguridad y defensa común.