Que se pongan las mujeres


La gran victoria de Podemos, de momento, ha sido venezolizar el tratamiento de respeto, porque ya todos los políticos incluidos los pijos del PP dicen «señor Pedro Sánchez», cuando hasta ahora sabíamos que señor va con el apellido, y cuando se usa también el nombre hay que decir don: «don Pedro Sánchez». Pero esa es poca victoria, creo yo.

Como sus señorías no pueden hacer lo que ellos quieren con nuestros votos han decidido que volvamos a votar, a ver si ahora votamos lo que quieren. Pero digo yo que, como esto no va así, sino al revés, tal vez deberían de presentar su dimisión por incapacidad para acatar nuestro mandato. Y ya puestos, dejar sitio a las mujeres, que yo no oigo a ninguna por ningún lado, pero haberlas hailas. Me gustaría que el próximo debate de investidura lo dirimiesen Cristina Cifuentes, Inés Arrimadas, Meritxell Batet y Carolina Bescansa y su bebé, por ejemplo. Porque aquí hay mucho político que se está poniendo estupendo y se luce, caracolea, se gusta y, como el Cristiano Ronaldo de la semana pasada, dice una gracieta y se señala el dorsal para recibir los aplausos. Y yo, qué quieren que les diga, prefiero aplaudir a mis hijos cuando cantan en la función del colegio. La demagogia, el personalismo que hermana -¡qué paradoja!- a Pablo Iglesias con Mariano Rajoy, en definitiva, el ansia de poder, son incompatibles con los intereses de los votantes, que somos usted y yo; pero parece que aquí usted y yo sobramos. O también podemos comprarnos palomitas.

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