Rajoy y Sánchez se detestan

Ignacio Bermúdez de Castro
Ignacio Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLAS

OPINIÓN

Desde el histórico «usted no es decente» de Sánchez a Rajoy en el debate previo al 20D, las relaciones entre ambos políticos son pésimas. Se detestan, y nada hacen para disimularlo. Nadie puede pretender que dos personas empaticen, sean peritos agrícolas o candidatos a presidir el Gobierno de España, pero cuando menos a estos últimos debe exigírseles que por respeto a una ciudadanía, que al fin y al cabo es quien les paga, guarden sus malas maneras en sede parlamentaria. Si eso les resulta imposible, no les queda otra que dejar la primera línea de la vida política y marcharse a desempeñar otra actividad sin repercusión en la vida de todo un país.

Si esa enemistad ya excesivamente enquistada, a pesar de lo reciente de la misma, no existiese, es posible que a estas alturas España tuviese un Gobierno de coalición, o incluso que Rajoy gobernase en minoría con apoyos puntuales de Sánchez. El pragmatismo en política puede llegar a límites insospechados, y así debe ser. Como España necesita estabilidad, que se calmen y se sienten a hablar, y si llegan a la conclusión de que mejor ni intentarlo, que se vayan y dejen paso a otros con más cintura y menos soberbia.

Candidatos no faltarán. La erótica del poder atrae mucho. Aunque lo acontecido en la primera sesión de investidura, más que erotismo fue pornografía.