El pacto antiyihadista


En determinados temas, considerados auténticos asuntos de Estado, todos los partidos políticos de ámbito nacional deben mantener una posición común. Es el caso del pacto contra el yihadismo suscrito en su día por el PP y el PSOE, y al que empiezan a sumarse el resto de las fuerzas salvo Podemos, cuyo líder, Pablo Iglesias, vuelve a dar la nota al desmarcarse del consenso de Estado. Para nada insinúo que el ya muy devaluado gerifalte del partido morado no esté en contra de los autores de la masacre de París. Solo faltaría. Pero su gesto apesta, una vez más, a rancio populismo al defender la tesis de que hoy en día ya no se hacen las cosas al estilo de los partidos de una casta a la que él ya pertenece como el que más. ¿No comparte los valores del pacto antiyihadista? ¿Cómo alguien que se autodenomina demócrata puede no estar de acuerdo con este acuerdo? Una de dos. O no es tan demócrata, y a lo que aspira es a petardear el Estado si es que llega su momento, o es un megalómano de tal envergadura que lo único que pretende es llamar la atención de sus cada vez más escasos seguidores, y así reparen en que el mesiánico Iglesias no es hombre de pactos de Estado, ese, para él, engranaje burocrático cuyo único fin es aprovecharse de los desheredados en beneficio propio.

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El pacto antiyihadista