Willy Toledo, retado


Que Willy Toledo es un personaje para darle de comer aparte lo sabemos casi todos. Particularmente, me haría inmensamente feliz enterarme de él que se marcha a su admirada Venezuela a interpretar telenovelas de medio pelo.

Pero eso es una cosa y otra muy distinta que, tras manifestar su absoluto desprecio por la Fiesta Nacional, salte a la palestra un octogenario general franquista a retarle a un duelo a muerte. Estemos o no de acuerdo con su forma de pensar, lo que no se puede pretender es que Toledo carezca de su legítimo derecho a opinar. De la misma manera que él critica el Día de la Hispanidad, el militar en cuestión también puede no asistir a un espectáculo en el que intervenga el actor, sin necesidad de echar mano de tan barroco procedimiento para acallar opiniones ajenas.

«No comparto tu opinión, pero daría la vida por defender tu derecho a hacerlo», escribió Voltaire. El francés, uno de los principales representantes de la Ilustración, a pesar de haber nacido a finales del XVII hubiese puesto el grito en el cielo, de vivir hoy en día, ante la solución arbitrada por tan ilustre militar. Cierto es que las habituales provocaciones de Willy Toledo también le escandalizarían, pero respetaría su libertad de expresión. Después, eso sí, le replicaría con el arma más poderosa que jamás ha existido: la palabra.

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Willy Toledo, retado