No mezclemos refugiados e inmigrantes


Con la alarma social que están provocando, primero, las imágenes de africanos que mueren en el Mediterráneo y, ahora, los miles de personas que buscan entrar en la Unión Europea por sus fronteras orientales, es fácil mezclarlo todo: a río revuelto ganancia de pescadores (pronazis o explotadores). Creo que esto es lo que sucede con un reciente artículo de J. Fisher titulado Parálisis migratoria, en el que vierte la idea de que «Europa debe ver a refugiados e inmigrantes como una oportunidad», que se deduce de su último párrafo.

Sin duda, desde la dramática perspectiva de la actual demografía alemana, la renovación de su población activa en número suficiente -dada su reducida tasa de paro- hace necesarios fuertes contingentes de inmigración hacia aquel país. No es el caso de muchos otros países, incluida España, al menos hasta que no se hayan absorbido los millones de trabajadores en situación de desempleo (ya nacionales o inmigrantes residentes).

Con esto quiero decir que si la Unión Europea significa algo, más allá de poder exportar o cobrar préstamos sin obstáculos, mientras no se absorban las bolsas de desempleo internas, habría que delimitar muy bien los contingentes migratorios a recibir del exterior.

Es esta una cuenta global (no digamos dentro de la eurozona) que no se puede hacer por Alemania o por Francia de acuerdo con sus particulares necesidades e intereses. No hacerlo así es trabajar contra la construcción de un mercado laboral (y de protección social) único. Solo con esa premisa tendría razón Fisher en que la inmigración externa es una oportunidad.

Otra cosa es el caso de los refugiados. Porque los cientos de miles de personas que huyen de países donde sus Gobiernos no garantizan su dignidad o su seguridad poco tiene que ver con los inmigrantes económicos. Si a estos últimos la UE debiera admitirlos según sus necesidades laborales globales, aquellos son un alegato a la comunidad internacional para que Naciones Unidas ejerza sin excepciones su mandato de protección de las poblaciones contra Gobiernos asesinos. Con intervenciones que lo impidan. Tanto en Siria como en otros países infames que generan oleadas de refugiados.

Las superpotencias que así no lo hacen (lo que incluye a Alemania y a Francia de forma muy calificada, cuando incluso exportan allí armamento) no pueden pretender arreglar por la puerta de atrás lo que no hacen por la de delante. No se puede uno desentender de un genocidio, y luego aparecer como buenos samaritanos que aceptan refugiados.

Sin duda que la UE ha de definir, y recalco que como un todo, un cupo de inmigrantes anuales y otro de refugiados. Pero ha de ser después de reequilibrar sus tasas de paro internas, con políticas activas de empleo que lo favorezcan, y después de trabajar en Naciones Unidas para conseguir la caída, militar si así es preciso, de Gobiernos genocidas con sus propios pueblos. Sin mezclar ambas cosas.

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