Hospital público, hospital privado

Eugenio Moure TRIBUNA

OPINIÓN

28 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Muchos lectores todavía se acordarán de aquella serie titulada Hombre rico, hombre pobre, estrenada a finales de los años setenta, con Peter Strauss y Nick Nolte interpretando a dos hermanos con desigual fortuna, aunque para la memoria televisiva quedase el villano Falconetti, convertido en epónimo de la maldad personificada.

La dicotomía de ambos hermanos vale para abordar esa otra confrontación, más dialéctica que real, entre lo público y lo privado en la sanidad, pues más que tratarse de dos realidades contrapuestas se hallan imbricadas la una en la otra, por el empuje de las grandes empresas de servicios para hacer de la sanidad pública su negocio privado.

Hace años que, como si de un caballo de Troya se tratase, esas empresas han entrado en los hospitales públicos asumiendo los servicios de limpieza, lavandería o seguridad, entre otros. Un salto cualitativo representa el recién estrenado hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, al que el nombre del escritor le viene que ni pintado, por el uso del mito y la fantasía en su literatura.