La otra cruzada


Mientras no entendamos que nos han declarado la guerra vamos a seguir sorprendiéndonos y preguntándonos cómo es posible tanta maldad. Mientras no entendamos que la guerra del siglo XXI no la representan unos tanques último modelo avanzando cansinamente hacia París, ni miles de drones bombardeando Kuwait, seguiremos confundidos y desvalidos. La guerra de este siglo es una lucha cruel, con ataques sorpresa espectaculares y unos soldados entrenados para dejar su vida en cualquier esquina.

Y eso es lo que no queremos creer. Que los yihadistas hace tiempo que iniciaron una cruzada contra Occidente al estilo de la que capitaneamos los occidentales para estrenar el siglo XI y que cuando aún no se ha cumplido el primer aniversario de la declaración del Estado Islámico ya tiene en su haber cientos de muertos con todo un catálogo de atrocidades repugnantes.

Susa, Francia y Kuwait han sido los últimos lugares que sacudió ayer mismo la tragedia. Pero nadie está libre de su fanatismo y su demencia. El enemigo nuestro no es Grecia. Ni tampoco Venezuela. El enemigo es quien nos ha declarado la guerra y se regocija degollándonos. Nuestro problema no son los que se manifiestan por un puesto de trabajo o contra los recortes. Nuestro problema es un ejército de sanguinarios descerebrados y asesinos que nos están ganando la partida porque no queremos entender que nos han declarado la guerra. Y que España es una de sus prioridades.

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