24-M: el miedo económico entra en escena


Los más finos sociólogos, los que acumulan experiencia, datos y una pituitaria humedecida, han detectado el miedo económico en los votantes. Lo han visto en las elecciones andaluzas y en las británicas, donde contra todos los vaticinios de las encuestas previas el Partido Conservador del primer ministro David Cameron consiguió la mayoría absoluta y dejó con un palmo de narices a los laboristas, los liberales y los eurófobos de UKIP.

Y este recelo por un riesgo real o imaginario a lo desconocido o a volver a penosas situaciones económicas ya vividas y poner en peligro la recuperación, es lo que está llevando a esos sociólogos a ponderar ese factor en sus postreros estudios para las elecciones autonómicas y municipales del 24-M. En Andalucía fue el temor a perder el mecanismo del voto subsidiado construido por los socialistas lo que inclinó a ese votante a decidirse por lo seguro y conocido antes que por los cantos de sirena de las demás formaciones. Y en el Reino Unido el pavor a regresar a la situación económica legada a los conservadores por los laboristas de Gordon Brown en mayo del 2010, expresada en esa nota manuscrita expresiva y demoledora que dejaron sobre la mesa al perder el Gobierno y que agitó Cameron en algún mitin: «Querido secretario en jefe, me temo que no hay dinero. Saludos cordiales y ¡buena suerte! Liam» (Liam Byre, secretario jefe saliente del Tesoro).

A tenor del resultado británico los estrategas del PP han actualizado los mensajes de campaña, poniendo el acento en el miedo a que la victoria de sus adversarios políticos y la aplicación de sus programas llevarán a España a un nuevo caos económico como el del 2011, superado gracias a las políticas del PP y al sacrificio de los ciudadanos. Y es que revivir un mal pasado no les gusta ni a los masoquistas.

Y en lo tocante a la unidad de España y el pulso contra la secesión de Cataluña (cuyo correlato con Cameron es el referendo de Escocia), la actitud de Mariano Rajoy está siendo también un punto a resaltar por el PP. Frente a las veleidades del dúo socialista Pasqual Maragall-José Luis Rodríguez Zapatero y el contumaz independentismo de Artur Mas y sus seguidores de CDC, ERC, ICV-EUiA y CUP, se alza la figura de un presidente del Gobierno que aguanta el envite con templanza y sin ceder al chantaje ni retorcer la Constitución.

Todos los partidos españoles están teniendo en cuenta los resultados del Reino Unido a la hora de aplicar sus últimas estrategias electorales, pero lo que no harán los perdedores del 24 de mayo, porque ni se estila ni se practica por estos lares, es dimitir ipso facto como lo hicieron los líderes de las tres formaciones perdedoras: el laborista Ed Miliband, el liberal demócrata Nick Clegg y el eurófobo y ultranacionalista Nigel Farage. Es lo que tiene el estilo british: profiláctico y deportivo.

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