Relato de una recuperación bipolar


Llamo bipolar a algo que es negro o blanco según el ojo con que se contemple. En el último mes de la tan pregonada recuperación de la economía española sin duda hay quien ve cada día que pasa las cosas muy blancas y prometedoras. Otros no tanto. Entre los primeros, las empresas del Ibex que han tenido el mayor beneficio en diez años y un 50 % más que el pasado año. Empresas que además, según un informe de Oxfam-Intermon, tendrían todas (menos Indra) una presencia creciente en paraísos fiscales. Bingo. También las verían prometedoras las industrias lácteas que venían consiguiendo suculentos beneficios restringiendo la competencia, o los casi cincuenta concesionarios de automóviles que hacían lo propio. Para verlo aún más blanco y prometedor la asociación de los constructores (SEOPAN) reclama al Gobierno un peaje en las autovías para recaudar siete mil millones que ellos facturarían de mil amores. Y por su parte la constructora ACS pide cien millones al Gobierno para evitar la quiebra de la concesión del AVE Barcelona-París. Un Banco Madrid lleno de sicavs se dedicaba al blanqueo de capitales dirigido por antiguos responsables del Banco de España y de Economía. En este ambiente de economía de casino la Bolsa cerraba con el nivel más alto en cinco años. Impulsada, cómo no, por los bancos. Veamos a los que bailan con la más fea. Nos enterábamos de que la protección a los parados es la más baja en una década, que entre 2009 y 2013 se redujo en diez mil millones el presupuesto en sanidad, que el Gobierno sigue vaciando la hucha de las pensiones a un ritmo trepidante, que las listas de dependientes en espera descienden por fallecimiento de solicitantes, que en Galicia sigue habiendo doscientos desalojos mensuales. El austericidio para aquella gloriosa recuperación bipolar. A lo que se debe añadir una devaluación salarial que continuó a finales de 2014 (ejemplo: un ingeniero forestal gallego cobra más como jardinero en Londres que como ingeniero aquí). Luego tenemos un ministro al que el Tribunal de Cuentas le impone una fianza de medio millón, otro que firmó más de 30 contratos con su antigua empresa desde que está en el cargo, o un juez que concluye que el PP tuvo una contabilidad B durante 18 años. Y las marchas por la dignidad rebosaron en Madrid. Al presidente de Mercadona y al de la Xunta no les salen las cuentas. Uno dice que se debiera competir sin bajar sueldos. En efecto: bajando sueldos las exportaciones cayeron un 3 % en enero de este año. Y el otro, cumpliendo a rajatabla con su parte del austericidio y con dos grandes exportadores, observa estar en la cola del crecimiento regional español. Austericidio y devaluación salarial nos mantienen como campeones europeos en desempleo y en déficit público (eso sí, ¡con objetivo cumplido¡: -5,7%). En 2016 nos seguiremos endeudando en un -3,5 %, todiño para pagar los intereses. En el Ibex y la Bolsa serán felices, otros muchos no.

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