Sobre fichas bancarias, blanqueo y fraude fiscal


La pasada semana, en un informativo radiofónico de máxima audiencia nos enterábamos de una contundente propuesta que se estaría considerando para el programa económico de Podemos: retirar la ficha bancaria a entidades condenadas por delitos de blanqueo de capitales o fraude fiscal, o a bancos que operen en territorios con paraísos fiscales directamente o a través de filiales.

La medida formaba parte de un paquete de propuestas de colectivos de técnicos de Hacienda y se acompañaba, entre otras, de la prohibición de amnistías fiscales o del refuerzo de los recursos humanos de nuestra Hacienda (ya que tenemos un inspector para el doble de contribuyentes que Francia y casi el triple que Alemania).

Muy pronto se levantó una polvareda mediática con contradicciones entre diversos dirigentes de Podemos y descalificaciones de la medida relativa al permiso de operar como banco por, según algún experto, pretender matar moscas a cañonazos.

La cosa quedó en el limbo mediático y puso de manifiesto cómo se pone el patio (interno y externo) cuando se juega con las cosas de comer. Ya saben: los experimentos con gaseosa.

En esas estábamos la semana pasada, cuando esta semana se desencadena desde Estados Unidos un proceso (por blanqueo de capitales con origen en el crimen organizado) al Banco Privado de Andorra que inmediatamente salpica al Banco Madrid. Cuando creíamos que las fichas bancarias peligrarían, de ir adelante Podemos a La Moncloa con su propuesta, por realizar operaciones opacas al fisco español en Suiza o Luxemburgo, asistíamos a la obligada decisión de suspender la actividad y proceder a la liquidación, por parte del Banco de España, de una entidad especializada en el fraude fiscal y el blanqueo de capitales.

Entiéndase bien: lo que yo llamo fraude fiscal o blanqueo se nombra como gestión de patrimonios, o mover fortunas opacas al fisco. Ya que Banco Madrid era campeón de solvencia (30 % frente al 9 %) y los analistas sostienen que tiene activos de calidad. Entre ellos ochocientos millones en las famosas sicav y clientes con operaciones presuntamente corruptas. Desde altos cargos de Gobiernos extranjeros a futbolistas o patrióticos cerveceros.

Sus activos de calidad también incluían a altos directivos del banco que, como ayer señalaba un muy bien informado Fernando Salgado en estas páginas, procedían del Banco de España (nada menos que de las secciones de supervisión y tesoro). Con estos mimbres no debe extrañar que se tardasen tres días cruciales para que algunos privilegiados pudiesen retirar fondos y que nuestro Servicio Ejecutivo de Previsión de Blanqueo de Capitales (SEPBLAC) no fuese el que cerrase este chiringuito tan castizo y tan madrileño.

En suma: si la semana pasada la propuesta de Podemos se calificaba de excesiva por querer matar moscas a cañonazos, esta semana no ha quedado más remedio que disparar el cañón. Opino que en estas cosas es mejor prevenir, y que para eso toda disuasión es poca,? o bien confiar en que el cañón norteamericano mate nuestras moscas.

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