¿Candy Crush o Frozen?


Me lo dijo mi hija Rosalía (9 años), que cuando escribo en corto a veces incluso me lee:

-Papá, lo de esa señora no era el Candy Crush.

Rosalía, que como todos los niños de nueve años sabe de maquinitas mucho más que los todólogos de guardia, lo tuvo claro nada más ver ampliada aquella explosión de hielo en la pantalla de la tablet de Celia Villalobos.

-Eso es Frozen.

Lo desveló El Intermedio, que ha inventado así un nuevo género: el periodismo de investigación humorístico, y lo confirmó en Vía V Antonio Maestre, el intrépido autor del vídeo.

Tantas horas de sesudos análisis, tanta saliva malgastada por tertulianos y expertos en comunicación política para averiguar a qué estaba jugando en el iPad la vicepresidenta primera del Congreso -hasta hubo quien estudió los movimientos del dedo de Villalobos para tratar de deducir si era el Candy Crush u otra de sus variantes-, tanto gurú tecnológico llamando al teléfono de aludidos para detallar el meneo de los caramelitos, para que al final no fuesen caramelitos, sino hielitos.

Mientras Rajoy leía su propio panegírico al hemiciclo, la tercera autoridad del Estado en funciones no estaba jugando al Candy, que requiere cierta pericia técnica, sino a una versión light para niños (y vicepresidentes del Congreso de los Diputados) diseñada por Disney.

Tantos folios y bostezos después, el debate del estado de la nación quedó reducido a un mano a mano. Pero no entre Rajoy y Sánchez. Ni siquiera entre los dos Hernandos. Qué va. El pulso fue entre Candy Crush y Frozen.

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