Otro canto a Galicia, hey


No hagan mucho caso a eso de la precariedad laboral ni a la devaluación salarial. Son cosas de los sindicatos y de los que se niegan a ver que estamos creciendo a pasos de gigante y que en nada iremos otra vez en globo. Lo de que hay que acostumbrarse a trabajar por una miseria, depende de quién sea el patrón. La Xunta le acaba de pagar 302.500 euros a Enrique Iglesias para un vídeo en el que la Diputación de Ourense puso otra cantidad que nunca conoceremos por aquello de que Baltar es el number one de la transparencia.

Y eso que tuvimos suerte, porque lo que Enriquín se nos lleva es la sexta parte de lo que le dimos a papá Julio allá por 1992 por decir aquello de «Eu quieroche tanto», «un canto a Galicia, hey», y que «tengo morriña, hey». Que es de lo que trataba; de combatir la morriña de esta familia tan gallega y tan patriota ella.

Desconozco la promoción que Enriquín va a hacer de nuestro solar ni el número de visitantes que nos puede reportar. Pero mucho me temo que con lo empleado nos traíamos a un buen número de ellos, en carroza de briosos corceles, a cuerpo de rey les dábamos una vuelta por media Galicia; los teníamos a dieta de ostras y percebes y nos ahorrábamos un pico.

Pero los Iglesias son como de la familia. De Galicia de toda la vida y los únicos que pueden promocionar en las Antípodas nuestro lacón con grelos. Por eso y porque tienen mucha mano con la Xunta les pagamos. Desde luego mucha más influencia que los de Cáritas, comedores sociales y los gallegos solidarios, que siempre están a dos velas. Van a tener que decidirse a entonar el Canto a Galicia, hey, en versión coral. A ver si así les cae algo.

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