Castas, manifestaciones y elecciones


Durante el pasado año asistimos a un abrumador deterioro social, institucional y de bienestar a lo largo y ancho del país. Sobre ese deterioro he dejado en estas páginas una detallada crónica. Por eso a nadie debiera extrañar que este primer mes del 2015 se cierre en Madrid con una manifestación masiva en demanda de un radical cambio de rumbo.

Nosotros lo haremos con retardo respecto a lo que la sociedad griega acaba de rubricar en las urnas el pasado domingo. Como ya sucediera en 1974, la ruptura política griega se adelanta a la de la sociedad española.

En unas elecciones donde, muy significativamente, ya no hizo acto de presencia la canciller Merkel, mientras que allá por el próximo noviembre se confía que acompañe a Rajoy para lanzar su reelección como presidente español.

Me temo que el futuro de Grecia se va a manejar a partir de ahora como lo que todos debemos temer y evitar. Es por eso que el BCE se ha limitado a actuar con la quinta parte de la potencia de la Reserva Federal y por eso cargará el 80 % de la deuda soberana que compre a los bancos centrales de los PIGS.

En las últimas semanas el deterioro social prosiguió a buen ritmo. Por eso se venden el doble de coches usados que nuevos, y de estos los que más aumentan sus ventas son los de lujo. Todo un síntoma de la desaparición de la clase media. Por eso la mayoría de los trabajadores a tiempo parcial ingresan menos que el salario mínimo, mientras en Caja Madrid se repartían sobresueldos por millones o mientras, según el Tribunal de Cuentas, miembros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores ingresaban complementos salariales indebidos.

El barómetro del CIS sigue anotando que el paro y la corrupción política son los peores problemas del país. Respecto al paro, la OIT prevé que en España no bajará del 21 % hasta el año 2020. Respecto a la corrupción, el fiscal jefe del Tribunal de Cuentas denunciaba delitos en casi todos los partidos políticos.

Menos mal que el Tribunal de la UE avaló la anulación por parte de los jueces españoles de cláusulas hipotecarias abusivas. Menos mal, porque dentro de España, en vez de poner en su sitio a la casta financiera y al capitalismo de amiguetes, se sigue informando de preocupantes dimisiones en la oficina de grandes contribuyentes de la Agencia Tributaria.

Anoto datos inquietantes del supuesto modelo productivo derivado de las reformas: el desempleo se reduce en buena medida por inmigrantes retornados o por empleos precarizados, la tasa de ahorro -de los que aún consiguen hacerlo- cae y las exportaciones crecen a un ritmo de la mitad de lo que lo hacían hace doce meses; si bien la prima de riesgo está en mínimos, los tipos a largo plazo para España triplican los alemanes y al ritmo actual el Fondo de Reserva de la Seguridad Social no podrá abonar las pagas extras de los pensionistas ni durante tres años más. ¿Seguiremos perseverando en esta medicina?

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