Sondeos y nuevas incertidumbres


Puesto que el próximo mes de mayo se celebrarán elecciones municipales y autonómicas, nos encontramos en situación preelectoral, y si tuviéramos que definirla con una sola palabra diríamos caótica. Según unas encuestas, el PP ganaría las elecciones generales (NCReport, Celeste-Tel); según otras, es Podemos quien opta a esa primera plaza (Sigma Dos, GESOP), algo que también haría el PSOE a ratos, según Metroscopia. Se están produciendo cambios profundos en el comportamiento electoral, que se resumen en que la mitad más joven del censo, recientemente desmovilizada, regresa al sistema de representación, pero ocupando espacios nuevos o haciendo caso omiso del bipartidismo. Desde el punto de vista demoscópico, encuestas realizadas en fechas similares tienen que proporcionar resultados parecidos, luego se evidencia la debilidad de los procedimientos técnicos de algunas empresas encuestadoras y del sector en su conjunto: alguno estará dando la información cierta, pero los demás, no. Lo que tiene más trascendencia de lo que parece, porque los periodistas tienden a dudar de sus fuentes o referencias habituales, que no tienen una comprensión ordenada de lo que está sucediendo. Como consecuencia, la clase política también duda, menos los electores, y finalmente la palabra es caos.

El problema es indudablemente técnico y se acentúa conforme progresa la ocultación de voto del electorado del PP. En una legislatura ordinaria se van produciendo hitos de incumplimiento o fracaso del partido del Gobierno, que en las circunstancias actuales se ven superados por otros vergonzantes y asociados al privilegio y la corrupción política; se trata de un número creciente de entrevistados que votarán al PP pero no lo dirán en las encuestas, y esto puede explicar el irreal 20 % de los votos válidos que hemos visto publicado para este partido, porque no baja del 28 % según nuestras estimaciones más recientes ni del 25 % en el peor de los supuestos, ni obtiene menos de 6,5 millones de votos en unas elecciones generales, que es lo que nos sugieren.

La incertidumbre es menor de lo que parece y lo principal quedará despejado en el barómetro de enero del CIS, que ya se está realizando: el lugar que ocupa Podemos y la confirmación o no de la inversión de la tendencia del PSOE, que había mejorado sensiblemente en el barómetro de octubre. La posición del PP está clara y la refrendará el estudio de enero con una tasa de fidelidad del entorno del 50 % de sus votantes del 2011, no inferior, lo mismo que el millón justo de UPyD y holgado de IU/ICV. Sin embargo, el PP de Mariano Rajoy está aterrizando en el lugar de la refundación, por lo que se construirá una alternativa y para esto está Albert Rivera, máxime si se anticipan las elecciones autonómicas en Cataluña. Se trata de situar 28 diputados, que puedan ser más de cien en la legislatura siguiente, porque no serán del PP, y quien no juegue, que se aparte, porque lo valioso es ocupar espacio electoral en Cataluña, Madrid se resuelve.

Jaime Miquel es analista electoral.

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