Recuperación y devaluación del empleo


Esta semana los titulares daban un récord histórico para el año 2014: la mayor reducción del paro registrado nunca vista desde el año 1998. Si el dato de doscientos cincuenta mil parados registrados menos, que fundamenta ese titular, no pudiera ser matizado, habría que conceder que la recuperación económica española camina viento en popa.

Solo hay un problema. Que según la última Encuesta de Población Activa, en los últimos doce meses habría disminuido la población activa en una cifra muy similar. Sobre todo en más de doscientos mil no nacionales que siguen retornando a sus países de origen. De manera que el récord de disminución del paro registrado se nos transforma en caída de los activos y retorno de inmigrantes.

Aún así, otro dato debe ser evaluado: ¿Con cuatrocientos mil afiliados más a la Seguridad Social en el 2014 puede dudarse de la importante recuperación del empleo? En esta cuestión lo primero que debe hacerse, a la luz de las promesas electorales del año 2011, creo que es esta pregunta: ¿En los tres años que llevamos de legislatura ha crecido el número de afiliados?

La respuesta es diáfana: a finales del 2014 teníamos 460.000 afiliados menos que a finales del 2011. Con suerte, y si nada se tuerce, solo a finales de este año 2015 se podrá afirmar que acabamos la legislatura con el mismo número de ocupados afiliados. No es gran cosa, después de haber prometido el cielo.

Pero el diablo está en los detalles. Porque en los tres años de legislatura (2011-2014), los afiliados en el sector agrícola disminuyeron en ciento diez mil personas, en la industria lo hicieron en ciento cincuenta mil y en la construcción en doscientos cincuenta mil. El colapso inmobiliario siguió pasando factura, mientras el sector exterior no fue capaz de invertir la destrucción de empleo en la industria y en el sector primario. Solo en los servicios, entre el 2011 y el 2014, se incrementaron -en menos de treinta mil personas- los afiliados a la Seguridad Social.

No es gran cosa para la ingente tarea que hay por delante; si queremos recuperar los más de cuatrocientos mil afiliados perdidos en el sector servicios desde el inicio de la crisis en el 2007, o los más de dos millones y medio de afiliados totales que tenemos de menos hoy respecto al 2007.

La excepción de los servicios sugiere que el modelo de crecimiento del empleo no descansa en las exportaciones de mercancías ni en la demanda doméstica, sino en los vinculados al turismo. Singularmente, comercio, hostelería y servicios diversos. Y que en esas actividades se estaría transformando (devaluando) empleo estable a tiempo completo por empleo temporal a tiempo parcial. Con lo que donde antes teníamos un afiliado a tiempo completo ahora podemos tener dos a tiempo parcial. Cada uno de estos no llega a cobrar el salario mínimo, y entre los dos saldrían más baratos que un empleado a tiempo completo no temporal.

En resumen: conversión de parados registrados en inmigrantes retornados, más devaluación de un empleo en los servicios que era estable a tiempo completo en dos temporales a tiempo parcial.

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