El polvorín social y Podemos


Con esta columna finalizo la primera temporada de una serie que empecé el pasado mayo cuando, recién realizadas las elecciones europeas, titulé: «Una Syriza española». Mes a mes vengo presentando una crónica de los desmanes sociales que, a mi juicio, explican la emergencia de Podemos. Sus títulos fueron: «Podemos, entre bomberos y mucha gasolina», «Más carburante social para Podemos», «Los pirómanos sociales no se fueron de vacaciones», «Cuarto informe sobre pirómanos sociales», «Para la calderilla... tarjetas Master Casta» y «Combustible súper plus para Podemos».

No aconsejo al lector que, usando el estupendo Busca Voz de este diario, copie y pegue esos títulos para repasar su contenido. Si uno a uno son escalofriantes, todos juntos dan idea de un polvorín social al que han puesto mecha un cualificado grupo de profesores de nuestras Universidades. Y menos mal, porque nos podría pasar cualquier otra cosa.

En el último capítulo de esta primera temporada (en enero estrenaremos la segunda que nos llevará a las elecciones generales), y cuando algunos pregonan la salida de la crisis, nos enteramos que, según Hacienda, seis millones de trabajadores cobran menos de 600 euros mensuales, que España es el campeón mundial en desigualdad salarial, que más de la mitad de los trabajadores hacen horas extras que no cobran. Que suben las ejecuciones hipotecarias, que las eléctricas cortaron la luz a un millón de familias o que el salario mínimo subirá tres euros el año que viene. También, que continúa el flujo de retornados y de emigrantes.

Quizás por todo eso se manifestaron miles de personas al grito de «Pan, techo y trabajo» en muchas ciudades españolas. Mientras las sicav crecen y la banca ya gana un 11 % más.

Bruselas avisó al Gobierno español del riesgo de no cumplir con el déficit en el 2015 y la Autoridad Fiscal (AIReF) española notifica al Ministerio de Hacienda el riesgo de que las comunidades autónomas no cumplan con el tope de déficit. Al mismo tiempo, nos enteramos de que caen las denuncias por delito fiscal, que ha habido que retirar otros ocho mil millones de la hucha de las pensiones o de que 250 altos cargos cobran más que el presidente, pero que Moncloa no piensa tomar medidas. Eso sí, mientras se ahorran cinco mil millones en prestaciones de desempleo se destinan solo mil millones en una ayuda a algunos parados por seis meses.

Una ministra dimite por participar en los negocios sucios de su marido y una infanta va al banquillo por cooperar con los trapicheos de su esposo. Una vocal del Consejo General del Poder Judicial dimite por trajinar en Andorra e inspectores del Banco de España acusan de falsedad contable a los directivos de Bankia.

Y mientras el Financial Times ve razonable una reestructuración de la deuda española, el Bundesbank cree que hacerlo sería un peligro. La Comisión Europea observa riesgo de contagio griego para la banca española, mientras Podemos quiere ser de mayor una Syriza española. Final de la primera temporada.

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