Temporada confusa


Los que amamos el tenis, los que vemos un lienzo sobre la pista, los que creemos que los tenistas geniales utilizan las raquetas como pinceles, asistiremos en Londres desde hoy al final de una temporada confusa. El 2014 ha sido un año raro para el tenis. Como explicó mi compañero Paulo Alonso, los ocho finalistas de la antigua Copa de Maestros son una mezcla entre la vieja y la nueva guardia. Lo que no hizo el talento, lo remató el paso del tiempo y una apendicitis. Al fin hay debutantes. Y, por desgracia, desde el 2008, ningún español. Están tres de los cuatro ganadores de los torneos del Grand Slam (menos Nadal, rey de la pizarra en Roland Garros) y encima comparten grupo: Djokovic (Wimbledon), Wawrinka (Australia) y Cilic (NY). Por el otro lado, el guardián de las esencias será Federer, al que se le sumará un resucitado Murray, tras un año penoso. Junto a ellos, Nishikori y Raonic. Ocho artistas muy distintos. Del pincel inflexible y capaz de todo de Djokovic, al pincel de genio del arte de Roger Federer. O a la llegada de artistas por demostrar como Raonic, que usa brocha gorda en las grandes ocasiones, o a Berdych, capaz de pintar el mejor mural, cuando la pista es rápida y bajo techo, como es la ocasión. Veremos qué cuadros nos regalan estos tenistas artistas en un torneo, en el que Djokovic y Federer decidirán quién termina el año como número uno de una temporada confusa, extraña como una tempestad pintada por Turner.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos

Temporada confusa