Cinco conclusiones sobre la situación electoral


1. Se están produciendo cambios profundos en el comportamiento electoral de las personas en España. Estos cambios los veremos reflejados en las elecciones municipales y generales próximas, además de las autonómicas en trece comunidades y probablemente también en Cataluña. Se expresan de dos formas. Por un lado, mediante la desmovilización masiva de los votantes más jóvenes del PSOE y el PP, formaciones que han envejecido su base electoral considerablemente en los últimos años y ya solo reúnen a tres de cada diez de todos en las urnas. Por otro lado, se reincorporan al sistema otros electores en torno a nuevas ofertas electorales, sean de la zona de ruptura, como Podemos, u otras convencionales, como Ciudadanos.

2. La situación actual es de mayor fragmentación electoral que la constituyente (1977-1979), y expresa la ruptura de la sociedad con el orden de 1978, que ya solo le sirve a estos votantes envejecidos del PP y del PSOE. Los demás, por unas u otras razones, cuestionan este orden. Unos quieren reemplazarlo por otro completamente nuevo, como es el caso del votante de Podemos, pero también de CiU, ERC, CUP, EH-Bildu o el PNV. Y otros quieren reformarlo, como postulan los de IU en un sentido o los de UPyD y Ciudadanos en el contrario. La estabilidad institucional actual es por lo tanto muy precaria y además perecedera en el corto plazo.

3. Si se celebrasen ahora elecciones generales, El PP rondaría los 150 escaños y el PSOE se acercaría a 100. El tercero sería Podemos, por encima de 50 escaños, y, laminados por la legislación electoral, y hacia los diez escaños cada uno, IU/ICV y UPyD. La única incertidumbre actual es si los posibilistas terminarán de desbancar al PSOE, como ya hacen en Madrid o en la Comunidad Valenciana.

4. Podemos no va a pactar con el PSOE. Suponer esto es no entender nada y, lo que es más grave, no querer entenderlo. Podemos no aparece para derrotar a la derecha porque su elector no es de izquierdas, sino de enfrente. Quiere acabar con la clase política convencional o que conoce, y ha llegado de todas partes, de la misma forma que se organizó la manifestación detrás de Chaplin en Tiempos Modernos cuando cogió el trapo rojo. Votan a Podemos 1,3 millones de electores procedentes del PSOE, pero medio millón llegaron de IU/ICV, más de 400.000 votaron a Rajoy en el año 2011, otros tantos se abstuvieron y otro medio millón votó a otros partidos. No van a pactar con el PSOE porque lo detestan tanto como al PP. No sumarán con la izquierda, como el M5E en Italia o Syriza en Grecia.

5. No se sostiene, en términos de mercado, la formalización de la catástrofe municipal como preámbulo de las elecciones generales. Por lo tanto, se harán coincidir estos comicios. Y con esto, el resultado general indicará el sentido de los pactos municipales y autonómicos, que se tendrán que producir. Ese resultado general no es otro que la coalición entre el PP (147) y el PSOE (90). Ya no existe otra suma para gobernar España y la función de este pacto será la misma que la encomendada a UCD en 1977.

Jaime Miquel es Analista electoral.

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