Esa persona y su entorno


Ejercitemos la memoria, que no nos viene mal. Esa «persona por la que usted se ha interesado» fue «el mejor ministro de Economía de la democracia», en opinión de Aznar y «el artífice del milagro español», según Rajoy. Tan artífice y tan eficiente que no dudó en llevarlo a la presidencia de la caja de las tarjetas para lencería y baños tailandeses. Y fue, para la coral polifónica popular, el hombre que dirigió la economía de aquella España grande en la que todos éramos ricos y felices. Conviene no olvidarlo.

Porque esa «persona por la que usted se ha interesado» sigue siendo la misma persona. Nadie se cree que de la noche a la mañana un decente trabajador se contagie del virus del choriceo y el trinque y abandone los buenos modales que lo llevaron a ser el espejo en el que querían que nos mirásemos.

Esa «persona por la que usted se ha interesado» no es solo esa persona. Es ella y su entorno. Los que lo encumbraron hasta lo inimaginable. Los que lo propusieron y apoyaron para el FMI, del que salió por la puerta trasera. Los que le llevaron a la caja para que acabase de expoliarla. Los que aún a día de hoy no han abierto la boca para explicarnos las bondades de este gran patriota.

Ahora que todos los que lo ayudaron, adularon y se aprovecharon de él miran hacia Poniente como si no lo conociesen, quizás no esté de más recordar que esa «persona por la que usted se ha interesado» es un indecente. Un inmoral, que se pulió en alcohol, bolsos y juergas en clubes, los sufrimientos y los sueños de toda la vida de miles de honrados trabajadores. Y eso hay que decirlo.

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