Del pujolismo a la revuelta

Pablo Mosquera
Pablo Mosquera EN ROMÁN PALADINO

OPINIÓN

06 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Digno y honrado, tanto por el cargo que ostenta como por la ejemplaridad de su comportamiento ante la sociedad. Evidentemente, cualquier parecido entre el comportamiento de Pujol y la realidad, mera coincidencia.

Pero hay dos cuestiones muy interesantes para la historia de este país. ¿Cómo una sociedad tan civilizada como la catalana ha podido aguantar durante más de dos décadas a una saga familiar? Un clan bien organizado, que obró al más puro estilo de sagas descritas por la literatura, en las que un territorio se convierte en la finca de amores y desamores para un apellido que comienza como en Lo que el viento se llevó, en torno a una ambición.

¿Qué razones hubo para dejarles hacer a su antojo durante tanto tiempo? Y es que nadie en este país puede creer que la Agencia Tributaria y otros organismos «inteligentes» hayan descubierto los entresijos del pujolismo coincidiendo con la última Diada. O formaba parte de un pacto o, como dijo el furioso páter de la patria, se trata de un árbol con muchas ramas... En cualquier caso, el pujolismo que compareció ante los representantes del poder social catalán recordaba a Carlos I de Inglaterra ante el puritano Oliver Cromwell.