Miguel Boyer, las primeras notas de una partitura


El cerebro económico de Felipe González, así fue como lo recibió la sociedad española en 1982. La izquierda proscrita llegaba al Gobierno y si a alguien podía poner nervioso este acontecimiento era a la derecha económica. Todas las miradas se centraron en Boyer. De las primeras notas saldría la cadencia de la partitura final. Y el mensaje no fue otro que apertura, liberalización y modernidad. Defraudó a los marxistas, pero tranquilizó al resto de los españoles. El resto de los ministros económicos, como Solchaga o Solbes, no se alejaron de su estela y, quizás por ello, nunca ninguno llegó a ser ni icono de la estructura del PSOE ni líder carismático para su militancia. Demasiado pragmatismo.

Metido en el mundo empresarial, y ya sin cinturón ideológico que lo acotase, recayó en el liberalismo económico, encontrando acomodo en la órbita de pensamiento del Partido Popular de Aznar. Hoy muchos lo estarán viendo como el marido de Isabel Preysler o el azote de Ruiz Mateos, pero eso es hoy. La historia económica no tiene espacio para la prensa rosa ni para empresarios fraudulentos, pero seguro que le dedicará más de una línea al primer ministro económico socialista de la democracia actual. 

Venancio Salcines es el Presidente de la Escuela de Finanzas

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